Memoria de participación en INNOVARELI 2026
eMe – Espacio Mentoría Estudiantil: aprender ayudando desde la clase de
Religión

¿Qué es INNOVARELI?
INNOVARELI. Jornadas de Innovación y Buenas Prácticas del
Profesorado de Religión es un espacio de encuentro, formación e intercambio
profesional dirigido a docentes de Religión de toda España. Su finalidad
principal es visibilizar, compartir y difundir experiencias educativas
innovadoras que se están desarrollando en las aulas de Religión, favoreciendo
la creación de una comunidad profesional de aprendizaje entre docentes
comprometidos con la mejora de la calidad educativa.
Estas jornadas reúnen a profesores de distintas etapas
educativas, investigadores, equipos directivos y especialistas en innovación
pedagógica para presentar proyectos, experiencias de aula, investigaciones
educativas, metodologías activas y recursos didácticos aplicados a la enseñanza
de la Religión. Entre las temáticas habitualmente abordadas destacan el
Aprendizaje-Servicio, el aprendizaje cooperativo, la gamificación, la educación
emocional, la participación del alumnado, la inclusión educativa, la evaluación
competencial y el uso pedagógico de las tecnologías digitales.
INNOVARELI se caracteriza por otorgar un papel protagonista
a los propios docentes, que presentan experiencias surgidas de su práctica
profesional cotidiana. De este modo, las jornadas constituyen un escaparate de
buenas prácticas educativas y, al mismo tiempo, un foro de reflexión sobre los
retos actuales de la enseñanza de la Religión en el contexto del currículo
competencial establecido por la LOMLOE.
Desde una perspectiva profesional, INNOVARELI favorece la
difusión de experiencias contrastadas y contribuye al desarrollo de una cultura
de innovación basada en evidencias. Los proyectos presentados permiten
identificar iniciativas transferibles a otros centros educativos y generan
oportunidades de colaboración entre docentes de diferentes comunidades
autónomas.
Con motivo de mi participación en INNOVARELI 2026, tuve
además la satisfacción de formar parte de una edición especialmente
significativa, ya que durante la jornada celebrada el 24 de octubre de 2026 se
conmemoró el décimo aniversario de INNOVARELI, una iniciativa que, a lo largo
de una década, se ha consolidado como uno de los principales espacios de
encuentro, formación e intercambio de experiencias para el profesorado de
Religión de toda España. Estos diez años de trayectoria ponen de manifiesto el
compromiso de cientos de docentes con la innovación pedagógica, la reflexión
sobre la práctica educativa y la mejora continua de la enseñanza de la
Religión. La celebración de este aniversario permitió reconocer el camino
recorrido, visibilizar numerosas experiencias de éxito desarrolladas en los
centros educativos y reafirmar la importancia de seguir construyendo una
comunidad profesional comprometida con una educación de calidad, conectada con
las necesidades reales del alumnado y abierta a nuevas metodologías,
investigaciones y propuestas de transformación educativa. En este contexto, la
presentación del proyecto eMe – Espacio Mentoría Estudiantil supuso una
oportunidad para sumarse a esta trayectoria colectiva de innovación y compartir
una experiencia de Aprendizaje-Servicio que refleja muchos de los valores que
han inspirado a INNOVARELI durante estos diez años: protagonismo del alumnado,
compromiso con la comunidad, vinculación curricular, mejora de la convivencia e
investigación educativa nacida desde la práctica docente.
1. Participación en INNOVARELI 2026
El pasado fin de semana tuve la oportunidad de participar
como ponente en INNOVARELI 2026, Jornadas de innovación y buenas prácticas del
profesorado de Religión, presentando la comunicación titulada:
"eMe – Espacio Mentoría Estudiantil: aprender ayudando
desde la clase de Religión".
Mi intervención tuvo como finalidad compartir con
profesores de Religión de toda España una experiencia educativa desarrollada
desde la metodología de Aprendizaje-Servicio (ApS), centrada en la mentoría
entre iguales y vinculada curricularmente a la materia de Religión Católica.
La idea principal que articuló toda la exposición fue la
siguiente:
"El aprendizaje-servicio
permite convertir el aula de Religión en un espacio donde los alumnos no solo
aprenden contenidos, sino que aprenden a ponerlos al servicio de los demás; y,
al mismo tiempo, ofrece al docente una oportunidad privilegiada para
investigar, innovar y transformar la escuela".
Desde esta perspectiva presenté el proyecto eMe como una
propuesta capaz de integrar simultáneamente aprendizaje, servicio,
participación estudiantil, desarrollo curricular e investigación educativa.
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Durante la ponencia expliqué que eMe (Espacio Mentoría
Estudiantil) es un proyecto de mentoría entre iguales desarrollado dentro del
propio centro educativo, hasta el momento, ya que podría desarrollarse en algún
lugar del barrio, como una sala de una parroquia o de una asociación de
vecinos, por ejemplo. De momento nos resulta más cómodo de esta forma.
Su dinámica es sencilla: alumnado voluntario de 3.º y 4.º
de ESO y Bachillerato ofrece durante los recreos y séptimas horas, apoyo
académico, acogida y acompañamiento a estudiantes que necesitan ayuda en su
proceso de aprendizaje, adaptación o integración escolar.
El proyecto nace de una constatación sencilla pero
profundamente educativa:
Existen alumnos que necesitan ayuda
y existen alumnos capaces de ofrecerla.
A partir de esta realidad, eMe transforma el instituto en
una auténtica comunidad de aprendizaje compartido, donde los estudiantes dejan
de ser únicamente receptores de educación para convertirse también en agentes
educativos.
Durante mi intervención destaqué que el proyecto no se
limita al refuerzo académico. Los alumnos mentores desarrollan funciones de
escucha, acompañamiento, orientación, y acogida, generando vínculos que
fortalecen la convivencia y favorecen el sentimiento de pertenencia al centro y
al barrio.
3. Proyección del vídeo realizado por el alumnado mentor

Pantalla del hall del IES Cardenal
Herrera Oria de Madrid
Como complemento a la presentación proyecté el vídeo:
"Aprendizaje Servicio eMe Espacio Mentoría
Estudiantil", elaborado por alumnos mentores de Bachillerato del IES
Cardenal Herrera Oria de Madrid, del curso 2025-2026.
La utilización de este recurso audiovisual permitió que
fueran los propios estudiantes quienes explicaran el proyecto desde su
experiencia personal, reforzando así una de las ideas fundamentales del
Aprendizaje-Servicio: el protagonismo del alumnado.
Créditos del vídeo:
- Guionista,
productor, editor y actor: Leonardo Solana López, alumno de 2.º de
Bachillerato del IES Cardenal Herrera Oria de Madrid y mentor del
proyecto.
- Participantes:
Nacho Fernández Isidro, Sebastián BuenEstado Peinado y Laura Vargas
Ramírez, alumnos de Bachillerato del IES Cardenal Herrera Oria de Madrid y
mentores del proyecto.
- Alumnos
mentorizados: Andrea Isabella Mendoza Carrasco, alumna de 4º ESO, y Jhoan
Alexander Mendoza Alonso, alumno de 1º ESO.
- Colaboración:
María Luisa Castro Barbero, Jefa del Departamento de Orientación del IES
Cardenal Herrera Oria de Madrid.
- Autor,
promotor, coordinador e investigador del proyecto: José Antonio Pérez
Carcedo, profesor del IES Cardenal Herrera Oria de Madrid.
Enlace al vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=L3UwaCi7HuQ
4. Fundamentación curricular de eMe en la asignatura de
Religión Católica
Desde una perspectiva curricular, expuse que eMe no
constituye una actividad complementaria aislada ni una iniciativa
exclusivamente solidaria, sino una auténtica situación de aprendizaje vinculada
a las competencias específicas, criterios de evaluación y saberes básicos de la
materia de Religión Católica.
La fundamentación normativa principal se encuentra en la:
Resolución de 21 de junio de 2022, de la Secretaría de
Estado de Educación, por la que se publican los currículos de Religión Católica
para Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato.
En la Comunidad de Madrid, este currículo se desarrolla
dentro del marco establecido por:
- Decreto
65/2022, de 20 de julio, para la Educación Secundaria Obligatoria.
- Decreto
64/2022, de 20 de julio, para Bachillerato.
Ambas normas se integran en el marco general de la
LOE-LOMLOE y de los Reales Decretos de enseñanzas mínimas de ESO y
Bachillerato.
5. Competencias específicas de Religión Católica
desarrolladas en eMe
Durante la comunicación expliqué que el alumnado
participante desarrolla especialmente las siguientes competencias específicas
del currículo.
Competencia específica 1
Reconocimiento de la dignidad humana y construcción del
proyecto personal
El alumnado aprende a reconocer la dignidad de cada persona
más allá de sus capacidades académicas, circunstancias sociales o dificultades
educativas.
En eMe los estudiantes descubren que sus conocimientos
pueden ponerse al servicio de otros compañeros y que la propia vocación
personal adquiere sentido cuando se orienta al bien común.
Competencia específica 2
Cuidado de las personas, inclusión y convivencia
Es probablemente la competencia más directamente
relacionada con el proyecto.
Los mentores desarrollan:
- empatía;
- escucha
activa;
- paciencia;
- acogida;
- responsabilidad;
- inclusión.
Aprenden a establecer relaciones positivas con compañeros
de distintas edades y situaciones personales.
Competencia específica 3
Compromiso con el bien común y transformación social
El alumnado detecta necesidades reales dentro de su
comunidad educativa y participa activamente en su mejora.
La experiencia permite comprender que la transformación
social comienza frecuentemente en los espacios cercanos.
Competencia específica 5
Convivencia, diálogo y encuentro
Los estudiantes ejercitan habilidades de comunicación
interpersonal, resolución de conflictos y diálogo respetuoso.
Cada sesión de mentoría constituye un espacio de encuentro
entre alumnos que aprenden a comprender y valorar las necesidades de los demás.
Competencia específica 6
Compromiso social desde la tradición cristiana
El proyecto permite vincular los principios de la Doctrina
Social de la Iglesia con experiencias concretas de servicio.
Conceptos como:
- fraternidad,
- solidaridad,
- gratuidad,
- justicia,
- servicio,
- responsabilidad
social,
dejan de ser contenidos teóricos para convertirse en
experiencias vividas.
Todo ello se encuentra alineado con las competencias
específicas establecidas en el currículo oficial de Religión Católica, que
hemos señalado en el epígrafe anterior.
6. Criterios de evaluación que se desarrollan en eMe
Se explicó igualmente cómo la participación en el proyecto
permite generar evidencias vinculadas a diversos criterios de evaluación del
currículo.
Entre ellos destacan:
En ESO
- Cuidar
de las personas y de los espacios de convivencia.
- Participar
en iniciativas orientadas al bien común.
- Promover
la inclusión social.
- Cooperar
con otros en la resolución de necesidades reales.
- Favorecer
el diálogo y la convivencia.
- Reconocer
el valor y la dignidad de todas las personas.
En Bachillerato
- Analizar
necesidades sociales cercanas.
- Participar
en proyectos de transformación comunitaria.
- Aplicar
los principios de la enseñanza social de la Iglesia.
- Valorar
críticamente experiencias de servicio.
- Argumentar
propuestas de mejora social.
- Reflexionar
sobre la propia vocación y responsabilidad personal.
7. Saberes básicos presentes en el proyecto
La experiencia moviliza de forma integrada numerosos
saberes básicos del currículo.
Dignidad humana y proyecto personal
- Antropología
cristiana.
- Valor
de la persona.
- Proyecto
de vida.
- Responsabilidad
individual.
- Vocación de servicio.
Identidad cristiana y compromiso social
- Enseñanza
Social de la Iglesia.
- Fraternidad
universal.
- Comunidad
cristiana.
- Solidaridad.
- Justicia
social.
Corresponsabilidad en el cuidado de las personas
- Inclusión
educativa.
- Cuidado
mutuo.
- Participación
ciudadana.
- Compromiso
comunitario.
- Promoción
humana.
Todo ello se trabaja desde situaciones reales vividas por
los propios alumnos en el contexto escolar, en este momento, pero también
podrían trabajarse fuera del contexto escolar, por ejemplo, como ya hemos
indicado más arriba, en una sala parroquial o en la de una asociación de
vecinos del barrio, a la que incluso podrían asistir alumnos de otros centros
educativos.
8. Competencias clave desarrolladas por los estudiantes
Además del currículo propio de Religión, destaqué que eMe
contribuye significativamente al desarrollo de las competencias clave
establecidas por la LOMLOE.
Competencia en comunicación lingüística (CCL)
Los alumnos:
- explican;
- argumentan;
- reformulan;
- dialogan;
- escuchan.
La mentoría exige una comunicación eficaz y adaptada a cada
situación.
Competencia personal, social y de aprender a aprender
(CPSAA)
Posiblemente es una de las competencias más fortalecidas.
Los mentores desarrollan:
- autonomía;
- responsabilidad;
- autoconocimiento;
- empatía;
- trabajo
cooperativo;
- gestión
emocional.
Competencia ciudadana (CC)
Participan activamente en la mejora de la comunidad
educativa mediante una actuación responsable y comprometida.
Competencia emprendedora (CE)
Los estudiantes identifican necesidades, proponen
soluciones, toman decisiones y desarrollan iniciativas de mejora.
Competencia plurilingüe (CP)
Se desarrolla especialmente cuando los mentores ayudan a
alumnado recién incorporado al sistema educativo o con dificultades
lingüísticas.
9. Reflexión final: el aula de Religión también es un lugar
de investigación
Quise concluir mi intervención con una idea que considero
especialmente relevante para el presente y el futuro de la profesión docente:
“El aula de Religión también es un
lugar de investigación”.
Con frecuencia tendemos a identificar la investigación
educativa con la universidad, los grupos de investigación o los centros
especializados. Sin embargo, estoy convencido de que uno de los espacios más
ricos para generar conocimiento educativo es el aula. Es ahí donde los docentes
observamos cada día cómo aprenden nuestros alumnos, qué dificultades
encuentran, qué metodologías favorecen su participación y qué experiencias
contribuyen realmente a su desarrollo personal y académico.
Como profesor, he comprobado que las preguntas de
investigación más valiosas nacen de la práctica cotidiana. Surgen cuando
intentamos comprender mejor una situación educativa concreta, cuando buscamos
respuestas a necesidades reales de nuestros estudiantes o cuando pretendemos
evaluar el impacto de una innovación pedagógica. El aula se convierte así en un
auténtico laboratorio educativo donde observar, formular preguntas, recoger
evidencias, analizar resultados y proponer mejoras.
El proyecto eMe – Espacio Mentoría Estudiantil es
precisamente un ejemplo de esa conexión entre docencia, innovación e
investigación. Nació inicialmente como una respuesta educativa a una necesidad
detectada en el centro: alumnos que necesitaban apoyo académico, acompañamiento
y orientación por parte de otros compañeros. Con el tiempo, esa experiencia fue
generando preguntas que requerían una mirada más sistemática: ¿qué aprenden
realmente los alumnos mentores?, ¿cómo influye la participación en el proyecto
en su sentido de responsabilidad?, ¿qué habilidades personales y sociales
desarrollan?, ¿qué impacto tiene en la convivencia y en la construcción de
comunidad educativa?
Estas preguntas dieron lugar a procesos de investigación
desarrollados desde la propia práctica docente, utilizando cuestionarios,
observaciones, entrevistas y diarios de servicio elaborados por el alumnado.
Gracias a ello ha sido posible obtener evidencias que permiten comprender mejor
los efectos educativos del proyecto y, al mismo tiempo, introducir mejoras
fundamentadas en los datos obtenidos.
Defendí también que la investigación realizada por los
docentes de Educación Secundaria no debe entenderse únicamente como una vía
para publicar artículos o participar en congresos. Su finalidad principal es
mejorar la educación. Los conocimientos generados desde el aula pueden resultar
útiles para otros profesores, para los equipos directivos de los centros, para
la Administración educativa e incluso para quienes tienen la responsabilidad de
diseñar políticas públicas y marcos normativos.
En este sentido, considero que la asignatura de Religión
ofrece un contexto especialmente adecuado para desarrollar procesos de
investigación educativa. Las experiencias vinculadas al Aprendizaje-Servicio,
la participación social del alumnado, la educación en valores, la convivencia,
la ciudadanía activa o el compromiso con el bien común constituyen ámbitos de
enorme interés pedagógico que merecen ser observados, analizados y compartidos.
Por ello, mi participación en INNOVARELI 2026 no tuvo
únicamente el propósito de presentar una experiencia de innovación educativa.
También pretendió reivindicar la figura del docente-investigador, un
profesional que reflexiona sobre su práctica, que convierte las preguntas
surgidas en el aula en oportunidades de aprendizaje y que contribuye, desde su
propia realidad educativa, a la mejora de la escuela y de la sociedad.
Porque, en definitiva, la innovación educativa más valiosa
no suele nacer lejos de los alumnos, sino precisamente allí donde cada día
aprendemos con ellos y de ellos: en el aula.

Alumnos de Bachillerato con su
certificado de mentoría
José Antonio Pérez Carcedo
eMe Espacio Mentoría Estudiantil
Aprender ayudando

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Muy buena participación en el Congreso de Profesores de Religión. Sigue llevando el mensaje amigo. Por cierto, muy buena iniciativa también el tema de los juegos de mesa. No sabía que había tantos juegos de temática religiosa. Un fuerte abrazo amigo y sigue así.
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