Buenos Aires: eMe cruza el Atlántico
Presentar un proyecto de Aprendizaje-Servicio para
fortalecer la comunidad
Hay viajes que se miden en kilómetros y otros que se miden
en todo lo que uno aprende. Mi viaje a Buenos Aires pertenece, sin duda,
a los segundos.
Los días 27 y 28 de agosto de 2026 tuve la
oportunidad de participar en el 29.º Seminario Internacional de Aprendizaje
y Servicio Solidario, organizado por CLAYSS – Centro Latinoamericano de
Aprendizaje y Servicio Solidario, en la Pontificia Universidad Católica
Argentina. El encuentro reunió a más de 450 personas procedentes de 25 países
de los cinco continentes y se convirtió, una vez más, en un espacio
internacional de intercambio sobre una educación comprometida con la
transformación de las comunidades.
https://seminario.clayss.org/?utm_source=chatgpt.com
Para mí, además, tenía un significado muy especial: iba a
Buenos Aires para presentar eMe – Espacio Mentoría Estudiantil.
Y hacerlo precisamente en una sesión dedicada al «Aprendizaje-servicio
solidario para el fortalecimiento comunitario» suponía una oportunidad
extraordinaria para compartir el camino recorrido por un proyecto que nació en
un instituto y que, poco a poco, ha ido adquiriendo una dimensión educativa,
social e investigadora cada vez mayor. CLAYSS incluyó eMe en esta sesión junto
a experiencias de Argentina, Chile, Brasil y otros territorios
latinoamericanos.
De un recreo en Madrid a un seminario internacional
Cuando comenzó eMe, la idea era sencilla.
Había alumnos que necesitaban ayuda para estudiar, hacer los
deberes, preparar un examen o comprender una materia. Y había otros alumnos que
podían ayudarles.
Así nació eMe – Espacio Mentoría Estudiantil: un
proyecto de Aprendizaje-Servicio en el que estudiantes de cursos superiores
ofrecen voluntariamente parte de su tiempo de recreo para acompañar
académicamente a otros estudiantes.
Pero detrás de esa aparente sencillez hay una idea que
considero fundamental:
Aprender ayudando.
En la presentación que preparé para Buenos Aires definí eMe
como un espacio en el que «el conocimiento se democratiza de igual a igual».
El proyecto parte de una necesidad real de apoyo escolar y acompañamiento
humano y busca responder a ella utilizando los propios recursos de la comunidad
educativa: sus estudiantes, sus docentes, sus tutores y el Departamento de
Orientación.
No se trata únicamente de que un alumno enseñe a otro.
Se trata de descubrir que el conocimiento también puede
convertirse en servicio.
Servir en el instituto es servir al barrio
Uno de los aspectos que más quería transmitir en Buenos
Aires era que eMe no puede entenderse únicamente desde lo que ocurre dentro del
centro educativo.
El proyecto se desarrolla en diferentes institutos y, entre
ellos, en el IES Pradolongo, en Usera, y en el IES Cardenal Herrera
Oria, en Madrid. Son contextos diferentes, pero ambos permiten comprender
algo esencial: el instituto forma parte de un territorio y, por tanto, lo que
sucede en él también tiene una dimensión comunitaria.
Por eso incorporé a mi presentación una frase que resume
buena parte de la filosofía de eMe:
«Desde una perspectiva territorial, servir en el
instituto es servir al barrio».
En el guion que preparé para mi intervención expliqué que
para comprender eMe había que comprender también los territorios en los que
late el proyecto.
El servicio se realiza en el instituto, pero sus efectos
pueden proyectarse más allá de sus paredes.
Un alumno que recibe ayuda para preparar un examen tiene más
posibilidades de avanzar académicamente.
Un estudiante recién llegado que encuentra a alguien que le ayuda a comprender
el idioma puede sentirse acogido.
Un adolescente que no dispone de apoyo académico fuera del centro puede
encontrar en eMe una persona que le acompaña.
Y el estudiante que ayuda también aprende.
Ahí está una de las claves del Aprendizaje-Servicio.
El hall del instituto se convierte en un espacio de
servicio
Durante mi presentación expliqué cómo se concreta eMe en la
vida cotidiana.
Cada recreo, determinados espacios del instituto pueden
transformarse en un pequeño espacio de mentoría.
Los mentores acompañan en tareas, preparación de exámenes,
comprensión de contenidos, organización del estudio, traducciones o resolución
de ejercicios. Pero también pueden participar en procesos de acogida de
alumnado de incorporación tardía o colaborar, siempre en coordinación con los
profesionales correspondientes, ante determinadas situaciones socioeducativas.
Esta dimensión es especialmente importante para mí.
Porque eMe no quiere convertir al alumno mentor en un
«profesor pequeño».
Quiere convertirlo en un estudiante que pone lo que sabe
al servicio de otro estudiante.
Y eso cambia la mirada.
El primer impacto se produce en quien ayuda
Una de las cuestiones que presenté en Buenos Aires fue
precisamente esta: ¿qué aprende el mentor?
Porque si solo miramos al alumno que recibe el servicio, nos
estamos perdiendo una parte fundamental del Aprendizaje-Servicio.
Los mentores desarrollan responsabilidad, constancia,
capacidad de comunicación, liderazgo colaborativo, empatía y habilidades para
adaptar una explicación a las necesidades de otra persona. Además, el proyecto
incorpora procesos de reflexión sobre la experiencia mediante los diarios de
servicio.
Cuando un estudiante tiene que explicar Matemáticas a otro,
descubre que no basta con saber resolver el ejercicio.
Tiene que saber explicar.
Cuando acompaña a alguien que tiene dificultades, descubre
que no basta con tener la respuesta.
Tiene que saber escuchar.
Cuando recibe a un compañero que acaba de llegar al centro,
descubre que no basta con conocer el funcionamiento del instituto.
Tiene que saber acoger.
Y cuando comparte su tiempo de recreo, descubre que su
tiempo también puede tener un valor social.
Democratizar las oportunidades educativas
Otro de los ejes de mi presentación fue la dimensión
comunitaria de eMe.
Uno de los objetivos que planteé es contribuir a democratizar
las oportunidades educativas.
No todos los estudiantes disponen de las mismas
posibilidades de recibir apoyo académico fuera del instituto. La mentoría entre
iguales permite que parte de ese conocimiento y acompañamiento se genere dentro
de la propia comunidad educativa.
En mi guion lo expresaba de una manera muy clara:
«El conocimiento sale de las aulas de secundaria y llega
directamente a los hogares del distrito».
Es una idea que me parece especialmente potente porque
cambia la concepción del alumnado.
El estudiante deja de ser únicamente receptor de
educación y pasa a ser también agente educativo y comunitario.
La mirada desde Buenos Aires
Y aquí es donde mi experiencia en el Seminario adquirió un
valor especial.
Porque una cosa es explicar tu proyecto y otra muy diferente
es escucharlo desde la mirada de personas que trabajan en
Aprendizaje-Servicio en otros contextos.
La sesión en la que participé fue moderada por Candelaria
Ferrara, y posteriormente realizó una reflexión sobre las diferentes
experiencias presentadas. Su lectura de eMe me resultó especialmente
significativa.
Al referirse a la experiencia presentada desde Madrid,
señaló que eMe nació de una iniciativa de una estudiante y se convirtió en
una oportunidad de apoyo académico y social, democratizando oportunidades y
fortaleciendo vínculos dentro y fuera de la escuela.
Esta valoración me hizo detenerme en algo que quizá desde
dentro del proyecto no siempre vemos con suficiente claridad.
eMe no es solamente un proyecto de refuerzo académico.
Es un proyecto sobre vínculos.
El aprendizaje es el punto de partida, pero la relación
entre estudiantes es lo que permite que ese aprendizaje se convierta en
servicio.
Y esos vínculos pueden modificar la manera en que entendemos
la propia comunidad educativa.
Del apoyo académico a la construcción de comunidad
La reflexión de la moderación del panel amplió todavía más
mi propia mirada.
La sesión no reunió proyectos idénticos. Todo lo contrario.
Había experiencias intergeneracionales, universitarias,
comunitarias, de comunicación, de intervención social, de trabajo con familias
artesanas, de acompañamiento a personas en situaciones complejas y de
recuperación de espacios públicos.
Sin embargo, existía un hilo conductor.
Todas partían de una realidad concreta y buscaban poner
el conocimiento al servicio de esa realidad.
La moderadora resumió la idea hablando del
Aprendizaje-Servicio como encuentro humano, como una manera de salir de
los muros, escuchar antes de intervenir, reconocer los saberes de los demás y
trabajar juntos para generar capacidades a largo plazo. También subrayó que,
cuando transformamos el territorio, nos transformamos nosotros mismos.
Y creo que esa lectura encaja profundamente con lo que
estamos intentando construir con eMe.
eMe también transforma al que ayuda
Quizá esta sea una de las conclusiones que me traje de
Buenos Aires.
Cuando comenzó eMe, mi mirada estaba especialmente centrada
en una pregunta:
¿Cómo podemos ayudar a los alumnos que necesitan apoyo?
Hoy la pregunta es más amplia:
¿Qué ocurre cuando una comunidad educativa descubre que
sus propios estudiantes pueden ser parte de la solución?
Ahí aparece el verdadero potencial del proyecto.
Porque el mentor no sale del instituto siendo exactamente la
misma persona que entró.
Ha tenido que escuchar.
Ha tenido que explicar.
Ha tenido que esperar.
Ha tenido que tener paciencia.
Ha tenido que ponerse en el lugar de otra persona.
Ha tenido que asumir una responsabilidad.
Y, sobre todo, ha descubierto algo que difícilmente puede
aprenderse únicamente desde un libro:
que lo que uno sabe puede ponerse al servicio de los
demás.
Una experiencia que cruza fronteras
Presentar eMe en Buenos Aires fue, por tanto, mucho más que
realizar una ponencia de diez minutos.
Fue llevar hasta otro continente las historias de los
alumnos que hacen posible el proyecto.
Los mentores que dedican su recreo a ayudar.
Los alumnos que reciben ese acompañamiento.
Los docentes que coordinan.
Los tutores que detectan necesidades.
Los profesionales de Orientación que acompañan las
situaciones más complejas.
Y los centros educativos que abren un espacio para que todo
esto pueda suceder.
Mi presentación tenía diez minutos y estaba estructurada
alrededor de ocho grandes ideas: qué es eMe, su contexto territorial, el
servicio cotidiano, el aprendizaje de los mentores, la democratización del
aprendizaje, la convivencia inclusiva, el certificado eMe y las conclusiones.
Pero detrás de esos diez minutos había muchas horas de
recreo.
Muchas conversaciones.
Muchos alumnos.
Muchos pequeños gestos.
Y una convicción que cada vez tengo más clara.
Aprender ayudando
Volví de Buenos Aires con nuevas preguntas, nuevas ideas y,
sobre todo, con la certeza de que eMe forma parte de una conversación mucho
más amplia sobre qué significa educar.
El 29.º Seminario Internacional de CLAYSS tiene precisamente
entre sus objetivos favorecer el intercambio internacional de experiencias y
fortalecer los vínculos entre el sistema educativo y las organizaciones y
comunidades.
En ese contexto, presentar eMe junto a experiencias de
Argentina, Chile, Brasil y otros lugares fue también una oportunidad para
comprobar que, aunque nuestros territorios sean diferentes, existen
preocupaciones educativas que compartimos.
¿Cómo hacer que los estudiantes participen?
¿Cómo conseguir que el aprendizaje tenga sentido?
¿Cómo responder a necesidades reales?
¿Cómo construir comunidades más inclusivas?
¿Cómo lograr que la escuela no sea únicamente un lugar donde
se aprende sobre la vida, sino también un lugar desde el que se aprende a
transformar la vida?
Quizá eMe pueda resumirse en una frase:
Aprender ayudando.
Pero después de Buenos Aires añadiría una segunda:
Aprender ayudando para fortalecer la comunidad.
Porque al final, nadie aprende solo.
Y quizá tampoco debería aprender sola una escuela.
eMe – Espacio Mentoría Estudiantil
Aprender ayudando | Aprendizaje-Servicio para la
transformación social
Artículo basado en la presentación «eMe: Espacio Mentoría
Estudiantil», en la sesión
«Aprendizaje-servicio solidario para el fortalecimiento comunitario» del 29.º
Seminario Internacional de Aprendizaje y Servicio Solidario de CLAYSS,
celebrado en Buenos Aires los días 27 y 28 de agosto de 2026. La
intervención de eMe figura oficialmente en el programa de la sesión junto a
experiencias de Argentina, Chile y Brasil, entre otros países.
Vídeo de la sesión: Aprendizaje-servicio solidario para el fortalecimiento
comunitario – YouTube
La presentación de eMe comienza aproximadamente en el minuto 19:40.
Materiales oficiales del 29.º Seminario: CLAYSS – Materiales del 29.º Seminario Internacional
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